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por Francisco Ruiz Solís
Mercado de géneros y rescates |
Perú: en la lógica de la comprensión.
En el Perú, más que en la economía y el desempleo se empieza a pensar más en la educación como un problema fundamental para el desarrollo de las personas y la sociedad.
Allí, como en muchos países latinoamericanos, la enseñanza no llega a toda la población ni garantiza el buen aprendizaje de los escolares. En ciudades, pueblos y comunidades del interior del país, los niños llegan a la primaria con desnutrición y sin haber tenido acceso a la educación inicial. ¿Habrá un futuro mejor?
Cuando en el 2001, la Unesco aplicó la prueba Pisa (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes) a 43 países del mundo, entre ellos el Perú, se conoció que el 79,6% de los estudiantes de este país, de primaria y de secundaria, no comprendía con eficacia lo que leía. Y que el 54% se encontraba por debajo del nivel 1 (de un total de 5) en la escala de comprensión de lectura, es decir, “analfabetos funcionales”, lo que significa que leen y escriben, pero no sacan ningún provecho. En ese momento Perú ocupó el lugar 43.

En el 2004 el Ministerio de Educación hizo otra gran evaluación del rendimiento de los escolares del país, tomando como muestra a 70 mil estudiantes de mil 479 escuelas públicas y privadas de Lima y otros departamentos. Los resultados indican que el 74% de los alumnos de primaria se encuentra en el nivel más bajo de comprensión de lectura: entienden los textos en forma literal, y es mínima su capacidad de inferencia o deducción.
En secundaria, el 68% de estudiantes no comprende con eficacia lo que lee. Y el 41% apenas puede resolver problemas matemáticos simples, con el uso de operaciones de suma, resta, multiplicación y división.
En la costa sur del país son más notorios los esfuerzos y resultados educativos, pero en las regiones de la sierra y la selva no hay más que el hambre, la cultura tradicional, la experiencia y el sentido común para hacer frente a la vida.
La cruzada patagónica
Argentina: instrucción de complementos
El proceso educativo en Argentina en los últimos años, luego de la crisis socioeconómica, ha legitimado la labor de las organizaciones de la sociedad civil en el ámbito educativo.
De aproximadamente 50 mil agrupaciones que trabajan en el país, se calcula que más del 60% realiza actividades relacionadas con la educación que van desde las tareas de alfabetización, los programas de acompañamiento escolar y apoyo financiero, hasta la participación en el diseño de políticas estratégicas en el ámbito educativo.
En la actualidad, 47 organizaciones forman parte de la mesa de agrupaciones solidarias convocada por el Ministerio de Educación para articular y potenciar el trabajo en el área.
Hasta hace apenas cinco años no había mucha confianza en el papel de las organizaciones de la sociedad civil en el ámbito educativo. Sin embargo, hoy la integración entre el Estado y las organizaciones no gubernamentales no sólo se considera novedosa sino que se toma ya como una alianza necesaria para responder a las necesidades de la población y del país.
Los especialistas señalan que la mayor fortaleza de las ONG en el área educativa consiste en la profundidad de su llegada a la comunidad. La escuela ofrece el tiempo formal con el acompañamiento de los docentes, y las organizaciones comunitarias complementan la tarea del maestro mediante un trabajo de apoyo personalizado, cercano y adecuado a la cultura y las tradiciones de niños y adolescentes.
Para Sergio De Piero, politicólogo e investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), la escuela es un espacio estructurado que aporta, entre otras cosas, la visión de conjunto, mientras que las organizaciones de base tienen una flexibilidad que les permite identificar más fácilmente las necesidades de cada comunidad.
La especialista en temas educativos de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), María Echart, considera que la escuela cumple con bastante dificultad determinados estándares de calidad. Es allí donde considera decisivo el apuntalamiento que pueden aportar las ONG, como la Fundación Leer, que busca incentivar la lectura en tiempos de crisis; o la Fundación Germinare, que se propone inscribir niños de orígenes muy humildes en ambientes escolares más exigentes, entre muchas otras instituciones.
Otra organizacion que trabaja en la educación es la Red de Apoyo Escolar y Educación Complementaria, que desde hace 16 años busca mejorar la calidad educativa de niños y jóvenes de diferentes sectores necesitados de la ciudad y el área conurbada de Buenos Aires. La Fundación Cruzada Patagónica trabaja en el área rural para favorecer el acceso de los habitantes a la educación y la formación laboral, sobre todo a los que terminaron la escuela primaria y no tenían cómo continuar con sus estudios. Esta organización, que también trabaja en comunidades mapuches, pretende reproducir su experiencia en otros sitios.
El camino hacia una comunidad educativa parece ser una alternativa en los países de América Latina, que tienen grandes problemas en el ámbito educativo y en sus formas de convivencia.
Crónicas desastrozas y educación en situaciones de emergencia
Un desastre puede ser resultado de un evento natural o provocado por el hombre o una combinación entre ambos. Ocurre en un espacio de tiempo determinado y tiene como consecuencia la interrupción de los patrones cotidianos de la vida en la sociedad (la vida, recursos y condiciones de existencia).
Una clasificación elemental de los desastres permite diferenciar entre cuatro tipos:
1. Meteorológicos: ciclones y huracanes tropicales, fuertes temporales locales, marejadas, ondas frías, ondas cálidas y sequías.
2. Topológicos: inundaciones, avalanchas y derrumbes.
3. Telúricos / tectónicos: terremotos, erupciones volcánicas y tsunamis.
4. Desastres humanos: guerras y accidentes (químicos, atómicos, etc.).
La historia del planeta es en cierta medida, también, una historia de eventos naturales críticos que afectan a los sistemas y las formas de vida. Muchos de estos eventos tienden a estabilizar una condición de tensión entre placas tectónicas, otros resultan de un cambio en la fuerza y la temperatura de las corrientes marinas, o son producidos por la interacción entre la temperatura del mar y de la atmósfera, o bien debido a un ligero cambio en la orientación o el movimiento del planeta con respecto a su eje y en relación al sistema solar. Los eventos naturales que hoy en día son causa de desastres siempre han ocurrido y seguirán ocurriendo.