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Mercado de géneros y rescates
 
por Francisco Ruiz Solís

Mercado de géneros y rescates

El cambio climático que implica un aumento general en la temperatura de la Tierra, como resultado del cambio en la composición de la atmósfera y del deshielo polar, que a juicio de muchos científicos debe su contribución más grande a la actividad del hombre, presenta una multiplicidad de paradojas. Una de ellas, de orden cultural, está permitiendo ver entre lo que desaparece, lo que aparece, entre lo feo, lo bonito; entre el desconocimiento, el saber sobre lo nuevo, aunque sea sólo para patentarlo, mientras haya esta civilización.

Esta cara opuesta de la paradoja mira entonces hacia los últimos ecosistemas conservados en el planeta y los organismos vivos desconocidos hasta hoy y se genera en el ámbito de un conocimiento, más o menos elaborado, crítico y científico. Los hombres del saber se apresuran no sólo a comprender la magnitud de los daños en el planeta, sino también a encontrar y registrar toda especie, organismo y planta que en su condición “desconocida” existen en la naturaleza. Ya que el resultado de la paradoja consiste en que la tasa de desaparición es aún mayor que la capacidad de clasificar.

Aportación del nuevo mundo, como mundo perdido, al saber sobre chucherías biológicas desconocidas y cuentos de colores. Si el siglo XX vio desaparecer cada año 30 mil especies, en el siglo XXI podrían desaparecer 5 millones, por las mismas razones: el incremento en la temperatura del planeta, la deforestación, la contaminación, el comercio ilegal de animales y la pesca y cacería descontroladas. Esta cantidad de especies en riesgo representa entre el 18% y 37% de las especies animales.

En la Tierra los ecosistemas habían estado, más o menos en equilibrio, en los últimos 8 mil años. Mientras se extinguían algunas especies otras surgían. En el siglo XIX, el balance se perdió. En este desbalance en y entre la naturaleza y la civilización, la reproducción humana y su vida social ha ido en aumento mientras que la velocidad en desaparecen el resto de las especies animales se ha incrementado en más de 1000%. La dimensión del crecimiento de una especie en perjuicio de todas las demás, finalmente está cobrando un alto costo.

El balance mexicano

Según información de Gerardo Ceballos, investigador del Instituto de Ecología de la UNAM, en México se han descubierto aproximadamente 500 nuevas variedades de mamíferos en los últimos 10 años, entre ardillas, murciélagos y roedores, principalmente, sin embargo las especies y subespecies desaparecen más rápido frente a la capacidad de clasificarlas.

Actualmente, se han perdido especies conocidas en el 75% del país y se estima que 40% de los grupos de animales en México está amenazado o en peligro de extinción. De acuerdo con estimaciones de la Universidad Veracruzana las zonas de litorales y humedales serán las más impactadas por la elevación del nivel de los océanos, por lo que en unos años, algunas especies como la tortuga laúd y el cocodrilo de río, de pantano y caimán, estarían casi condenadas a extinguirse ante la desaparición de su medio natural. Tan sólo en el área Golfo-Norte de México (Veracruz, Tamaulipas, Nuevo León, Querétaro e Hidalgo) hay 235 especies animales y vegetales en peligro de extinción.

En el territorio de este país estarían en riesgo de extinción el jaguar, el berrendo, el mono aullador, el tlacuache de agua y el teporingo. Otras especies, en el altiplano mexicano, sobre todo las endémicas, como el perrito de la pradera o el ratón de campo, se verán obligados a ir más al norte para sobrevivir.

El movimiento de desaparecer- aparecer

La ruptura de dos grandes capas de hielo (Larsen A y B), de 12 mil años de antigüedad, han representado, además, una oportunidad para el descubrimiento de 15 nuevas especies en el Océano Antártico.

La expedición Censo de la Vida Marina Antártica, donde participan científicos de 14 países, navegó por el mar de Weddell, a bordo del rompehielos Polarsten, donde en los últimos años se han desprendido unos 10 mil kilómetros cuadrados de glaciares por el calentamiento del planeta.

Entre las especies nuevas figuran crustáceos como gambas gigantes, medusas o anémonas de mar, y centenares de organismos microscópicos, de acuerdo a la información de Michael Stoddart, coordinador internacional de este programa, quien considera que las consecuencias del cambio climático no serán tan dramáticas en el Antártico como en el Ártico, donde según algunos científicos, como el oceanógrafo alemán Eberhard Fahrbach, el hielo podría desaparecer durante las épocas de verano a partir del año 2080.

Las expediciones marítimas en el Pacífico

Otros descubrimientos destacados en la región latinoamericana, entre el 2006 y 2007, ocurrieron en el Pacífico, en la Isla del Coco, Parque Nacional de Costa Rica, y en un conjunto de islas tropicales de Panamá, donde también se encuentra el Parque Nacional Coiba.

Según la organización ambientalista MarViva, en la Isla del Coco se descubrieron nuevas especies de algas, corales, pepinos y estrellas de mar.

En las expediciones a esta isla participaron once investigadores de la Estación Científica Charles Darwin, Conservación Internacional (CI), MarViva y la estatal Universidad de Costa Rica.

El registro de la vida en este lugar, situado a 500 kilómetros de la costa, incluye 235 especies de plantas, 600 de moluscos, 57 de crustáceos, 32 de corales, cinco especies de reptiles, 400 de insectos, 100 de aves, cinco especies de artrópodos y más de 250 de peces. El área terrestre de la isla es de 23.85 kilómetros cuadrados, y el área de ecosistemas marinos protegidos es de 1 997 kilómetros cuadrados. Costa Rica ocupa, con el 0.3% del territorio del planeta (51 100 kilómetros cuadrados), al 4% de la biodiversidad mundial.

Por su parte un grupo de científicos del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, con sede en Panamá, también en la carrera del conocimiento, encontraron nuevas especies, tras un viaje de once días por el Pacífico oriental panameño, en una región única y poco estudiada, donde existe un conjunto de islas tropicales entre las que destaca el Parque Nacional Coiba, declarado patrimonio natural de la humanidad por la UNESCO.

Se trata de gusanos aplanados, que en una proporción del 50% nunca habían sido observados anteriormente.

Los colores de la vida en Surinam

En el continente, un grupo de científicos descubrió 24 especies de animales en la selva Este de Surinam, una de las más primitivas e intactas del Amazonas, que podrían ser nuevas para la ciencia, entre las que figuran anfibios, insectos y peces.

Entre las 24 especies descubiertas hay cinco de rana, una de ellas con marcas de color morado fluorescente, seis de peces, doce de escarabajos y una de hormiga, según un comunicado de prensa de la organización ecologista Conservation International, que auspició la investigación, en la que participaron 13 científicos.

Además de éstas se hizo un registro de 27 especies endémicas de Surinam y los países vecinos de Guyana, Guayana francesa y Brasil, como un pez bagre que se creía extinguido hace más de 50 años como consecuencia de la contaminación de las actividades de las minas de oro.

En total, registraron 467 especies como panteras, pumas, monos, reptiles, anfibios, peces e insectos, que para los investigadores manifiestan la biodiversidad del país sudamericano.

Cuando todo pierde su equilibrio

El cambio en el equilibrio del planeta, además de representar la oportunidad para el descubrimiento de formas de vida no conocidas y el interés y la obsesión del saber científico, implica el conocimiento de una pérdida, de algo irrecuperable tanto en el ámbito de las especies como de la cultura.

Los efectos del cambio climático ya se experimentan a nivel mundial, sin embargo en el primer lugar de la lista de desaparición cultural estarían quienes están más próximos a los extremos fríos del planeta.

Los esquimales estarían en riesgo, ya que el deshielo de gran parte del Polo Norte cambiará su habitat y su forma de vida, pese a su capacidad histórica de adaptación.

En la inmensa región ártica, extendida a lo largo de Alaska, Groenlandia, Siberia, Canadá y Escandinavia, viven actualmente unos cuatro millones de personas, pertenecientes a grupos indígenas como los “saami”, que habitan en Noruega, Suecia y Finlandia, y los “inuits”, también conocidos como esquimales, presentes sobre todo en Alaska y Canadá desde hace más de 6 mil años.

Según la investigadora noruega Grete K. Hovelsrud, estos grupos seguirán existiendo, pero perderán sus tradiciones y sus costumbres. Tendrán que adaptarse y buscar otros medios de vida, y esta adecuación significa simplemente la desaparición de su cultura.

 

 

 
Revista Interamericana de Educación de Adultos, Año 29/ No. 1 enero - diciembre 2007
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