Irigoyen,
Karla, (Coord.), Mónica Vázquez (textos),
Héctor Araya y Mónica Vásquez (investigación),
2000. Seguridad alimentaria y etiquetado de alimentos,
Consumers Internacional, Santiago de Chile. 84 pp.
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Conjunto de tres cartillas destinadas a apoyar el
trabajo educativo de docentes o dirigentes en el tema
alimentario. La Cartilla 1 presenta los elementos
que componen el concepto de seguridad alimentaria,
tanto en lo que se refiere a la cantidad como en lo
que respecta a la calidad. Detalla los principios
que, según Consumers International, deben regir
en esta materia; explica las formas de contaminación
de los alimentos más frecuentes, así
como el peligro que presentan ciertos aditivos, y
las precauciones que se debe tener con los alimentos
transgénicos. La Cartilla 2 aborda el contenido
de las etiquetas de los alimentos: la información
general (explicando el significado de los diferentes
términos), así como su importancia.
Ambas cartillas cuentan con un glosario de términos
utilizados. La Cartilla 3 ofrece un conjunto de actividades
para realizar acciones educativas en trabajo de taller
sobre los temas de las cartillas 1 y 2.
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Iturra, Ricardo y Juan
Trímboli, 2001. Plataforma Regional. Reflexiones
para un diálogo en torno a la educación
del consumidor/a, Consumers International, Santiago
de Chile. 62 pp.
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La educación para el consumo
se concibe como una poderosa herramienta para contribuir
a la promoción "de un tipo de desarrollo,
humano y sustentable, cuya prioridad es la satisfacción
de las necesidades de las personas, superando el círculo
vicioso de la pobreza y la exclusión, para construir
sociedades donde la equidad, el respeto a los derechos
humanos, el fomento a la participación ciudadana
y la existencia de un medio ambiente sano se constituyen
en exigencias irrenunciables". Las pautas de consumo
que se han venido imponiendo en el mundo moderno, algunos
de cuyos impactos, como la inequidad y el daño
ambiental, se exacerban en nuestra región, conspiran
en contra de ese tipo de desarrollo. Es necesario cambiarlas.
Esa es la misión de la educación para
el consumo. Para tales efectos, los proyectos y programas
de educación de consumidoras y consumidores deben,
en primer lugar, identificar la expresión local
de los patrones de consumo imperantes (Parte 1); luego,
vincular sus propuestas con los postulados del cambio
educativo que se promueve en América Latina,
de modo de integrar de manera natural los temas propios
y, de esa forma, enriquecer los contenidos y las prácticas
docentes (Parte 2); en el momento de formular los programas
de educación para el consumo, tanto en la educación
formal como en la comunitaria, los valores en que éstos
se sustentan y las finalidades que se proponen alcanzar
deben quedar claramente explicitados (Parte 3); es en
función de esos valores y de esos propósitos
y con el fin de intervenir los puntos críticos
detectados en los padrones de consumo imperantes que
se seleccionan los ejes temáticos (Parte 4),
y se aplican los principios metodológicos apropiados
para desarrollar actitudes, potenciar valores y modificar
conductas (Parte 5). Inciden de manera importante en
su éxito, las condiciones en que se lleva a cabo
la acción pedagógica en educación
para el consumo (Parte 6). La propuesta que se presenta
se basa en la experiencia de la educación del
consumidor en la región que, aunque breve, es
rica en acontecimientos, algunos de los cuales se muestran
en la Parte 7. |