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EDUCANDO PARA
LA PAZ
Y LA DEMOCRACIA
Yadira Soto y Betilde V. Muñoz
Programa Especial para la Promoción del Diálogo
y la Resolución de Conflictos
Unidad para la Promoción de la Democracia
Organización de los Estados Americanos (OEA)
/ Washington, Estados Unidos
ysoto@oas.org
bmunoz@oas.org

INTRODUCCION.
La democracia y el surgimiento de conflictos no necesariamente
son fenómenos incompatibles. En efecto, por las oportunidades
y garantías que ofrece el sistema democrático
para las expresiones de pluralismo y diversidad, los conflictos
que surgen y se hacen públicos pueden estimular la
participación, abrir nuevas oportunidades para encontrar
soluciones innovadoras a problemas y desafíos comunes
y posibilitar cambios políticos y sociales, todo ello
a través de instituciones y prácticas cívicas.
La resolución pacífica y constructiva de las
diferencias y el mantenimiento de la paz en los países
de las Américas exigen la plena vigencia de las reglas
del juego democrático.
Se requiere, entonces, pensar estratégicamente para
desarrollar mecanismos efectivos que permitan abordar los
problemas en forma pacífica y poner en marcha estrategias
para modificar los patrones culturales existentes basados
en la confrontación y la exclusión, además
de promover reformas para adoptar comportamientos institucionales
acordes con los valores, prácticas y principios democráticos.
Actualmente en los países de las Américas se
observan importantes avances en el fortalecimiento institucional
aunados al desarrollo de una significativa cultura política
democrática. Sin embargo, todavía persisten
importantes desafíos para su sostenibilidad; la corrupción,
el narcotráfico, la violencia, el terrorismo, la exclusión
social, la vulnerabilidad de los países en el campo
económico y la persistencia de niveles críticos
de pobreza ponen en peligro, cotidianamente, los logros obtenidos
en los últimos 20 años. Hoy muchos gobiernos
en el hemisferio enfrentan el reto de ampliar las oportunidades
para la participación ciudadana en procesos de diálogo,
negociación, concertación y construcción
de consensos como mecanismos cívicos para lograr soluciones
pacíficas a los conflictos y diferendos políticos
y sociales que resultan de estas amenazas, mismas que afectan
la estabilidad y la viabilidad de las democracias.
Consciente de la envergadura de estos desafíos, la
Organización de los Estados Americanos (OEA)
le ha dado la más alta prioridad a apoyar a los países
del hemisferio en sus esfuerzos para enfrentar y neutralizar
las amenazas que ponen en peligro la continuidad del sistema
democrático, y a promover la sostenibilidad de este
sistema a través del fortalecimiento de la cultura
política democrática. En este sentido, el campo
del tratamiento, manejo y resolución de conflictos,
tiene particular significado e importancia ya que el tratamiento
y la solución pacífica, cívica e institucional
de los conflictos entre seres humanos es, en última
instancia, lo que caracteriza y define a una cultura política
democrática.
Reconociendo el crucial vínculo entre el fortalecimiento
de esta cultura y el campo de la resolución de conflictos,
la OEA a través de la Unidad
para la Promoción de la Democracia (UPD)
ha desarrollado una amplia gama de programas y actividades
con instituciones educativas, gubernamentales y de la sociedad
civil, en países tales como la República Dominicana,
Colombia, Guatemala, Nicaragua, Haití y los Estados
Unidos, con el objeto de promover y difundir el conocimiento,
los métodos, las técnicas y la teoría
para la enseñanza y el aprendizaje de los valores y
prácticas vinculados a la promoción del diálogo
y la resolución de conflictos.
El trabajo en estos dos ámbitos se basa en el mandato
otorgado por la Reunión de Expertos Gubernamentales
en la Educación para la Paz, organizada por la Comisión
de Seguridad Hemisférica de la OEA
en Cartagena de Indias (Colombia) los días 14 y 15
de octubre de 1999, en el cual se identificó la promoción
del diálogo y la prevención y resolución
pacífica de conflictos como elementos fundamentales
para la consolidación de las prácticas democráticas
en la región. Respondiendo a este mandato, en 2001
la UPD estableció un Programa
Especial para la Promoción del Diálogo y la
Resolución de Conflictos con la intención de
apoyar a los Estados miembros en el diseño y la institucionalización
de mecanismos nacionales y subregionales de diálogo,
construcción de consensos y la resolución de
conflictos.
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