Monárrez Fragoso,
Julia Estela.
"La cultura del feminicidio en Ciudad Juárez,
1993 - 1999", en Frontera Norte, vol. 12, núm.
23, enero- junio 2000, El Colegio de la Frontera Norte.
La modernidad de Ciudad Juárez ha
generado un producto muy particular, donde conviven varios
procesos y pensamientos, las mujeres se relacionan con una
cultura dual: la del progreso económico y la de la
violencia de género; pero sobre todo con una cultura
que no es neutra, una cultura que ha persistido a través
de los siglos y que se ha instalado en Ciudad Juárez:
la del feminicidio.
Los asesinatos de mujeres registrados de
1993 a la fecha en la fronteriza ciudad del norte de México,
han llamado la atención a niveles internacionales
sobre el fenómeno de la violencia con características
específicamente de género. Esta oleada de
violencia, sin embargo, no ha podido ser detenida, ni siquiera
se han logrado esclarecer cabalmente los asesinatos ya cometidos,
y los cadáveres de mujeres muertas en circunstancias
semejantes, así como las reportadas como desparecidas,
siguen presentándose.
La investigadora del colef Julia Monárrez
aporta un interesante análisis que abarca los registros
de mujeres muertas en Ciudad Juárez de 1993 a 1999,
a través de la aplicación de la categoría
analítica del feminicidio, término acuñado
por las feministas Diana Russell y Jill Radford (1992),
definido como el asesinato misógino de mujeres
por ser mujeres, el cual comprende toda una gama de
acciones y procesos de violencia sexual, que van desde el
maltrato emocional y psicológico, los golpes, los
insultos, la tortura, la violación, la prostitución,
el acoso sexual, el abuso infantil, el infanticidio de niñas,
las mutilaciones genitales, la violencia doméstica,
la maternidad forzada, la privación de alimentos,
la pornografía, hasta toda la política, tanto
personal como institucional, que derive en la muerte de
mujeres.
Julia Monarrez explica en su introducción
que para entender mejor los sucesos de Ciudad Juárez
es necesario aplicar un enfoque de género, dado que
los crímenes contra las mujeres no son hechos aislados,
ni producto de psicopatologías individuales, ni de
urgencias biológicas que nublan la mente de quienes
los cometen. "Los feminicidios son posibilidades definidas
por la cultura, apuntalados por significaciones sociales
existentes.
Como premisa fundamental, parte del hecho
de que en torno a los crímenes de mujeres de Ciudad
Juárez ha prevalecido la redundante idea de que la
mayoría de ellas eran mujeres jóvenes y empleadas
de la maquiladora. Estereotipo que generaliza y oculta
los rostros verdaderos de las víctimas, despersonalizándolas
y, en cierto modo, impidiendo que la sociedad tome conciencia
de la seriedad y la gravedad del caso. Por lo que un análisis
que estudie cada caso y, determine los perfiles y las características
del asesinato de cada una contribuiría a lograr un
acercamiento más adecuado al fenómeno.
Luego de hacer un cuidadoso compendio de
argumentos y declaraciones vertidas alrededor de los hechos
a estudiar, en donde se manifiestan las posturas androcentristas
o paternalistas de quienes han tenido en sus manos las investigaciones,
así como de las condiciones de vulnerabilidad de
un gran sector femenino de la población.
La autora define tres objetivos de su trabajo de investigación:
1) Diferenciar las distintas clases de feminicidios, documentar
y diferenciar, desagregando los actos violentos cometidos
contra las mujeres exterminadas.
2) Delinear los perfiles sociodemográficos
de vulnerabilidad de las mujeres asesinadas por edad, ocupación,
lugar de residencia, y otras variables como: sectores donde
fueron encontrados los cuerpos, déficits en infraestructura
económica.
3) Clasificar las relaciones de parentesco entre la víctima
y el victimario.
Respecto al universo de casos a investigar,
la autora dice que se tomaron en cuenta los 162 reportados
a partir de 1993, año en que comenzó a llevarse
el registro, hasta 1998.
Un primer nivel de análisis fue el de actos de violencia,
el cual arrojó como datos notables que 37 por ciento
sufrieron violación, 35.8 por ciento fueron estranguladas,
el 29. 6 sufrieron heridas, un 27.1 por ciento fueron golpeadas,
sólo por señalar los más notables.
Se planteó una primera clasificación
de asesinatos: a) feminicidios sexuales; b) feminicidios
sexistas; c) feminicidios por narcotráfico y d) feminicidios
por adicción.
Otro nivel de análisis interesante es el de los espacios
geográficos donde fueron encontrados las muertas,
y las áreas de residencia y de muerte, que en conjunto
ofrecen un mapa geográfico peculiar de la ciudad,
caracterizado por el rezago infraestructural.
Igualmente se desagregó por edades,
lugares de procedencia, ocupaciones y descripciones de las
víctimas, relación entre víctimas y
victimario, para concluir que la realización de los
análisis anteriores era necesario para vencer el
anonimato de las víctimas e incidir en el surgimiento
de un progreso que valore la participación de las
mujeres.
El estudio realizado por Julia Monarrez
tiene el valor de aportar el enfoque de género a
la investigación sociológica sobre un problema
concreto de graves repercusiones sociales, como es el de
las mujeres muertas y desaparecidas en Ciudad Juárez
que a la fecha de la elaboración de esta reseña
(agosto del 2002) rebasa en mucho los dos centenares.
Reseñado por Flor María
Vargas