Llideresas
rurales.
Entrenando adultas para enfrentar la vida
Blanca Fernández Montenegro
Centro de la Mujer Peruana "Flora Tristán" /
Perú
e-mail: blanca@flora.org.pe
Introducción.
El Centro de la Mujer Peruana "Flora Tristán"
trabaja desde hace más de doce años, de manera sistemática,
en el tema de las mujeres rurales y el acceso a recursos productivos
y económicos con la perspectiva y estrategia de reforzar
su ciudadanía. Así, llevamos a cabo tanto acciones
de sistematización e investigación, como de capacitación.
Nos interesa en este artículo transmitir a los lectores
y lectoras la valiosa experiencia llevada a cabo, con un grupo
piloto de mujeres representativas de diversas zonas del país,
en el plano de la capacitación técnica desde una
perspectiva de género.
A pesar de la diversidad y heterogeneidad cultural y lingüística
del Perú, nos propusimos un objetivo común: responder
a una de las necesidades más sentidas de las mujeres de
nuestra población rural que se dedican a la producción
y transformación de alimentos propios de sus zonas; acceder
a la tecnología adecuada que les permita, a la vez que
conservar sus técnicas tradicionales, mejorar las mismas
a través de una capacitación que combine teoría
y práctica.
La propuesta se basa en una metodología adaptada a cada
zona, como resultado del diagnóstico que se llevó
a cabo en cada lugar y que nos dio como resultado las diferencias
sociales, culturales, económicas y de experiencias sobresalientes
en cada lugar. La capacitación debería estar basada
en la superación de las brechas de género que sabemos
existen de manera muy marcada en detrimento de las mujeres, en
especial en nuestras zonas rurales.
Creemos que lo valioso de la experiencia consiste en haber congregado
equipos multidisciplinarios de capacitadores, en los que cada
integrante aporta desde sus conocimientos y habilidades, pero
a la vez aprende de los otros y en conjunto convalidan métodos
de enseñanza en los cuales se tiene en cuenta la diversidad
cultural y las relaciones entre los géneros.
Actividades.
En este contexto, una de las actividades ha sido el diseño
de una metodología de capacitación integral y gradual
con líderesas que producen y transforman alimentos de calidad
para su venta en el mercado; con el valor agregado de conservar
los recursos locales, asegurar la alimentación de la población,
básicamente rural y empoderar a las mujeres en su mundo
público y privado.
Es así como en cada uno de los lugares de intervención,
zonas de sierra central, ceja de selva y sierra sur, se llevó
a cabo un convenio con instituciones locales, como universidades
e institutos tecnológicos, líderes en sus zonas
en el campo de la alimentación. Pero como esto no resultaba
suficiente para asegurar nuestro objetivo, se trabajó la
propuesta conjuntamente con ong locales que manejan la perspectiva
de género. Se forman así equipos de capacitación
multidisciplinarios que se reúnen periódicamente
con nuestro equipo central para diseñar la propuesta adecuada
para cada uno de los casos.
Los módulos de capacitación que generalmente son
pensados y producidos en función de alumnos hombres, tuvieron
que ser adaptados y validados para ser trabajados con mujeres
provenientes de sectores rurales o peri urbanos, con poca instrucción,
poco adaptadas a la escuela formal y en muchas ocasiones quechua
hablantes.
Se prefieren así los dibujos, la letra grande, los ejemplos
sencillos y cotidianos, en ocasiones teatralizados. En algunos
casos se han hecho traducciones al quechua para un mejor entendimiento
de las mujeres que vienen de zonas donde el quechua es el idioma
materno.
Pero, es necesario resaltar que esta simplificación,
es tan solo de carácter metodológico, pues la propuesta
es de calificar técnicamente a las liderezas de manera
tal que puedan entrar al mercado en igualdad de condiciones, preparadas
por instituciones solventes.
La gran ventaja nuestra de capacitar a estos grupos de mujeres,
es que como contraparte contamos con todo su acervo cultural que
permi-te contrastar conocimien-tos tradicionales con la nueva
tecnología.
Es necesario destacar que, nuestras interlocutoras son productoras
y transformadoras de alimentos, mujeres adultas, que a pesar de
no tener una capacitación formal completa, no se les puede
ni debe tratar como menores de edad o minusválidas.
En ese sentido apostamos por una capacitación en espacios
reconocidos de enseñanza de adultos y en los que los conocimientos
que se les transmitan sean de igual cantidad y calidad que los
que se da a sus pares hombres.
Una estrategia de capacitación que ha resultado sumamente
eficaz , es el de los viajes de visitas de experiencias denominados
pasantías, a través de los cuales se refuerza lo
aprendido en los talleres de capacitación.
El efecto multiplicador. La capacitación recibida por
las liderezas, no se queda en un aprendizaje que traerá
solamente frutos personales. Desde una perspectiva del desarrollo
de las capacidades, se promueve en ellas el compromiso de reproducir
de manera sencilla los temas elementales de la capacitación
que han recibido. Se produce de esta manera un efecto multiplicador
en las comunidades de origen de las mujeres, en las que ellas
ya tienen un reconocimiento por su liderazgo formal o informal.
Completa la propuesta de nuestro plan piloto, la actividad de
seguimiento in situ de la aplicación de los conocimientos
adquiridos, lo que nos permite, hacer ajustes y/o alcanzar nuevas
ideas a las mujeres que han participado de la experiencia. Se
refuerzan así contenidos técnicos, pero también
los de género, apoyando el empoderamiento tanto en los
espacios locales, como en los familiares.
Resultados. Al momento se cuenta con un grupo de mujeres
capacitadas que han podido asegurarse un lugar en el mercado local
y que han cambiado notoriamente su situación de género
en el espacio local y familiar.
Ellas son convocadas por otras instituciones para capacitar a
más mujeres en zonas alejadas del país. Es decir
pasan a su vez a formar parte de un grupo multidisciplinario.
Las instituciones que se dedicaban a la capacitación tecnológica
con una visión muy tradicional donde las mujeres no eran
parte de sus planes, se dieron cuenta de lo importante que es
mirar a la otra mitad de la población desde una perspectiva
de equidad de los géneros.
El acceso a la tecnología para las mujeres no es más
una utopía, sino una realidad que tiene que extenderse
a partir de un modelo que esperamos sea acogido en la políticas
educacionales del país.
Se espera ahora que con la difusión de esta propuesta,
el estado asuma la res-ponsabilidad de incorporar en los espacios
de educación tecnológica a las mujeres con un diseño
metodológico adecuado a las diferencias de género,
cul-tural, étnicas y edad, asumiendo así el carácter
heterogéneo de nuestro país.
Recomendaciones para la acción
- Dada la discriminación que sufren las mujeres en las
diferentes sociedades y culturas, prestar especial atención
en su capacitación y formación les permitirá
afianzar sus conocimientos ancestrales, tener ingresos propios
y ejercer su ciudadanía plenamente.
- Las mujeres no deben ser marginadas de la capacitación
tecnológica que se imparte en los centros especializados,
sean universidades o institutos. Esto implica revisar los contenidos
y la metodología para darles una perspectiva de género.
- Las carencias de las entidades especializadas en tecnologías
deben ser cubiertas por otros especialistas en el campo del
desarrollo rural y en especial en el de género.
- La estrategia de la concertación interinstitucional,
es fundamental para el caso al que hacemos referencia en este
artículo, ello permite dinamizar la capacitación
y diseñar propuestas metodológicas enriquecidas
por contenidos provenientes de diversos espacios del saber.
Lecturas sugeridas
Cuba Salerno, Amalia B., 1993. Participación de la Mujer
en la cadena agroalimentaria peruana, Lima, unifem.
unifem, repem, 1994. Mujeres y tecnologías alimentarias:
Primer concurso andino. Lima, unifem, repem,.
Villanueva Díaz, Elena, 2001. "Género y microempresas
rurales: Una experiencia para compartir", suplemento Revista
Chacarera Nº 8. pp. 14-18.
Alvarez Bautista, Carmen, 2001. "La tecnología y
el acompañamiento en el desarrollo de las mujeres rurales",
suplemento Revista Chacarera Nº 8. pp. 23 - 25.
Villanueva Díaz, Elena, 1995. "Capacitación
técnica para acceder al desarrollo". Revista Chacarera,
Nº 19, pp. 26 - 28.
Benavides, Marisela, 1992. "Mujeres campesinas: conociendo
sus necesidades tecnológicas y de capacitación".
Revista Chacarera, Nº 11, pp. 18-21.
Flores Janet, Ligia Alencastre Medrano, 1992. "Cusco: capacitar
desde la perspectiva de género". Revista Chacarera,
Nº 10, pp. 35-36.
Las lecturas pueden conseguirse en: rosav@flora.org.pe y www.flora.org.pe