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El teatro: arte
para la educación
Una conversación con Alejandra
Camarena Meza, de Nierika Teatro Exploración,
en el Area de Investigación, Documentación
y Divulgación Teatral, Morelia, México.
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nierikateatro@yahoo.com |
La educación y sus rezagos e inconsistencias en todos
los ámbitos y niveles es algo que nos preocupa a todos.
En el mejor de los casos, la educación tiende a priorizar
los aspectos racionales y cognitivos mediante procedimientos
que reducen la participación de los alumnos a la de
receptores pasivos. El teatro, como una de las disciplinas
artísticas, permitiría introducir una visión
diferente al quehacer educativo, ya que se trabajaría
la educación como un proceso de reconocimiento que
cada persona hace de sí misma y, a partir de allí,
construirnos y recrearnos involucrando nuestro cuerpo, nuestra
mente y nuestra sensibilidad. Como lo dijo Antonin Artaud,
el teatro es el estado, el lugar, el punto en donde se puede
aprehender la anatomía humana y a través suyo
sanar y dirigir la vida.
Nierika Teatro Exploración, en su
área de investigación, documenta y divulga iniciativas
del quehacer artístico y cultural de la ciudad de Morelia,
Michoacán, México. El caso del que hablamos
ahora se trata de la formación de un grupo de teatro
en el Centro de Rehabilitación Social (CERESO)
de dicha ciudad, bajo la dirección de la maestra Mayra
Girón (egresada de la Licenciatura en Teatro de la
Escuela Popular de Bellas Artes de la Universidad Michoacana
en Morelia y diplomada en la Escuela Nacional de Arte de La
Habana, Cuba). Nosotros pensamos que el acercamiento al teatro
puede ser logrado por toda persona que decida aprender sobre
sí misma y sobre la condición humana por medio
de la experiencia escénica. Hemos tratado de vincular
al teatro con procesos de integración y readaptación
social en centros penitenciarios, aprovechando que tanto la
ley como los reglamentos de las instituciones respectivas
las obligan a que los reclusos accedan a los beneficios de
la cultura. Para ello se ha contado con el apoyo y respaldo
de la Secretaría de Cultura y de la Dirección
de Prevención y Readaptación Social, ambas del
Gobierno de Michoacán. El Taller de Teatro, que tiene
ya más de un año de impartirse a los reclusos,
desarrolla en ellos herramientas básicas en torno a
su formación como actores de teatro, en torno a la
técnica, teoría y praxis escénica. Una
vez que los participantes avanzan en el dominio de las técnicas
y los procedimientos, continuamos con el montaje de una obra
en la que se tratan sus propias problemáticas, mismas
que de alguna manera tuvieron que ver con su encarcelamiento.
La puesta de estas obras obliga a la reflexión
sobre lo que es la cárcel, los conduce a examinar los
porqués de la prisión, los propósitos
ideales y reales del encarcelamiento y sus consecuencias.
Muchos participantes, a decir de ellos mismos, ven la prisión
como una represión, como una agresión a su persona,
y no relacionan la reclusión con el delito cometido,
es decir, con la conducta delictiva que asumieron.
La exigua cultura valoral, y las condiciones
de vida, llevan a los seres humanos a cometer actos que se
consideran ilícitos. A través de su trabajo
teatral, de su vivencia dramática durante el Taller,
los reclusos logran una visión más penetrante
al interior de sí mismos y una mirada más clara
de su relación con el entorno que les rodea.
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