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Resultados
Narro aquí brevemente las experiencias
individuales de algunos participantes.
Lisa manifiesta dolor, sufrimiento
y variabilidad de estados de ánimo; pasa por estados
depresivos y eufóricos. Comienza a escuchar el propio
sentir, a escuchar y ver sus emociones y pinta. El uso del
color le permite la posibilidad de modificar y transformar
creativamente su sentir, su vivencia, con una gama muy rica
de color, que va desde las sintonías e infinidad de
tonalidades con colores tenues, pasteles, hasta colores brillantes
intensos y colores oscuros y claros, manifestándose
de manera más calida y/o más fría. Lisa
entra más en contacto consigo misma, se conoce mejor
en sus diversos estados de ánimo. La materialización
pictórica, como representación de partes de
sí misma, se manifiesta de manera sorprendente y, para
ella, creativa.

Noelia, durante la realización
y el desarrollo de una obra de pintura, usa ricas tonalidades
de color, aplica el color en capas. Según su necesidad
y su inspiración desarrolla cada obra en varias fases
durante el lapso de un mes; cada semana observa lo que ha
logrado y lo re-elabora, de manera que si lo desea, puede
cambiar, transformar, variar tonalidades y colores, figuras
y formas. A medida que compone y materializa, evoca las propias
vivencias del momento, del aquí y el ahora, convierte
el producto en una auténtica representación
de estados de ánimo, representación que ayuda
al reconocimiento de otras partes de sí misma.
Soriano dice que no sabe dibujar
ni pintar, la pintura le parecía algo lejano, no conoce
el uso del color y por un tiempo esto parece condicionarlo:
usa un color por vez. Elabora dibujos pobres con líneas
simples, con poca atención a los detalles y pinta de
manera apresurada y repetitiva como si el pintar fuese una
más de las tareas diarias que desempeña en su
vida cotidiana. El contacto con el color, el estar en relación
consigo mismo y con el hacer artístico, el entrar en
relación con los otros, la práctica creativa
misma, lo ayuda poco a poco a favorecer una nueva manera de
notar, de percibir, de ver líneas, formas, colores,
imágenes de objetos reales e imágenes imaginadas
e historias inventadas. Comienza a reconocer que tiene posibilidades
y a interesarse en el dibujo, en la reproducción, en
la pintura en particular. Participa en visitas guiadas a exposiciones
de diversos pintores (Botticelli, Magritte, Kandinsky, Van
Gogh, Monet, Degas, Boldini, Klee y otros) y en varios itinerarios
artísticos culturales y performances de pintura.
Continúa con su actividad de manera entusiasta y elabora
dibujos con líneas complejas que forman nuevas configuraciones;
compone dibujos ricos en detalles, pinta con variadas tonalidades
y produce obras tanto abstractas como figurativas. Vive un
proceso en el que implica su creatividad y logra con entusiasmo
una producción que le es muy propia.
Ariana, participa esporádicamente
en el taller, pero poco a poco va viviendo la experiencia
como una posibilidad para expresar sus vivencias sin dificultad.
Trabaja entrando en relación consigo misma. Con mucha
imaginación dibuja y pinta historias que recuerda o
que inventa y realiza trabajos significativos para ella misma.
Esta práctica pictórica la ayuda a expresar
las emociones y el propio sentir, le permite observar, reflexionar,
construir y conocer. Realiza trabajos con la técnica
del collage, experimenta cambiando formas, figuras, colores
e imágenes. Elabora composiciones con pedacitos de
papel: este modo de hacer le permite des-componer, re-componer
y re-elaborar una nueva configuración logrando una
totalidad que da sentido a su sentir. Realiza otros trabajos
de collage, de dibujo y de pintura durante un cierto tiempo
y luego los abandona para realizar otra cosa, pero más
adelante retoma lo que dejó. Para Ariana este
modo de trabajar es intenso y a la vez trasformador, ya que
le permite experimentar un proceso de rehabilitación.
Ariana está en tratamiento con el psiquiatra
responsable del Centro Diurno; esto suministra intrincadas
historias que ella narra y construye, dibujando y haciendo
elaborados collages que se relacionan con el trabajo que realiza
en terapia, sin ninguna intencionalidad de mi parte.
Mario, solitario, es tímido, sensible y frágil;
tiene dificultad para estar junto a los demás y no
aprecia las cosas que él realiza. Cuando inicia la
experiencia no logra permanecer el tiempo que dura cada sesión,
se queda sólo lapsos de diez a veinte minutos (la actividad
dura tres horas). Manifiesta ataques de pánico y realiza
pequeñas fugas que lo alejan del grupo y de la actividad.
Dibuja con lápiz, elabora dibujos técnicos inventados
por él, mostrando una capacidad técnica y representativa
de gran precisión; por ejemplo, dibuja una motocicleta
con todos sus detalles y dice: “no sé dibujar...”.
Realizó un trabajo centrado en las habilidades que
le fueron reconocidas, pero se le estimuló a usar el
color. Mario comienza ahora a pintar, pero le es
muy difícil estar en contacto con su sentir, manifiesta
malestar psico-físico y comunica que no puede producir
artísticamente. De manera lenta y gradual, Mario
inicia un recorrido muy estimulante en el que recurre a imágenes
y al uso del color; comienza a permanecer por más tiempo
en el grupo-taller y demuestra empeño y placer en el
hacer pictórico. Me pide enseñarle nuevas técnicas
para usar el color y realiza una fase con pintura al óleo.
Aprende a estar en relación con sí mismo y logra
entrar en relación con los otros. Un aspecto importante
es que comienza a reconocer sus posibilidades y capacidades:
se re-conoce y se expresa libremente. Realiza un viaje simbólico
dentro de sí mismo, tanto interior como exterior, entre
figura y fondo, entre dibujos figurativos y pintura abstracta,
moviéndose en una interfase entre la imaginación,
la fantasía y la realidad.
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