Arte y conciencia en la tercera
espiral
de la vida
Mael Arenas Fuentes
UNIVERSIDAD
PEDAGÓGICA
NACIONAL,
UNIDAD
AJUSTO,
MÉXICO
etceteraesmas@yahoo.com.mx
Introducción
En este ensayo desarrollo primero la conceptualización
de lo que, desde la perspectiva de la psicología cognitiva-humanista,
puede ser la función de una vivencia, convertida en
experiencia, para la conciencia humana. Después abordo
brevemente el concepto de arte como un conjunto de diferentes
lenguajes específicos de expresión y contención
de las vivencias a través del acercamiento a una experiencia
estética, definiendo a ésta en cinco tipos diferentes.
Y finalmente propongo, de cara al animador de grupos de la
tercera edad, el trabajo educativo: actividades específicas
de mediación entre el arte, las experiencias de vida,
las experiencias artísticas y el “bien-estar” y el
“bien ser” en esta edad.
La función de una vivencia,
convertida en experiencia, para la
conciencia humana
La vida humana empieza con la percepción de las propias
vivencias que acontecen en tiempo y espacio y que se seducen
unas a otras para amarse frente a la sensibilidad que las
observa.
En tanto suceso que acontece en tiempo y
espacio, el destino de toda vivencia que se convierte en experiencia
de vida es expandir y contraer la conciencia humana; expandir
y contraer dos tiempos, dos movimientos complementarios que
se persiguen instintivamente a través de la espiral
de la vida -desarrollo humano- hasta el infinito.
Y con ellas, con las experiencias de vida
hechas conciencia en la voz (o en cualquier otro lenguaje)
se aprende, al son del propio ritmo y tiempo, a nombrar (expresión
inagotable) el frío, experiencia de los sentidos, con
la palabra invierno; la plenitud, experiencia del espíritu
humano, con la palabra amanecer; la inmensidad, experiencia
mística, con la palabra halcón; y en una atrevida
e irreversible metáfora se siembra en la conciencia
la existencia total del universo.
Luego, ya con esta conciencia, se vuelve
a percibir desde otro nivel el universo y la vivencia que
lo hace visible a los sentidos humanos; aparece entonces la
nueva experiencia, aparece el escenario y el actor, se pinta
la escalera, la estatua, el muro y luego la nada, y en este
eterno devenir de experiencias y metáforas que expanden
y contraen la conciencia nacen en ella el equilibrio y la
armonía.
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