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TESTIMONIOS

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“No
queremos que el adulto adquiera sólo el título
que no tuvo, sino abrir un espacio en el que el estudiante
se entusiasme aprendiendo, descubra elementos nuevos
del aprendizaje y sea capaz de plantear problemas ligados
a su vida profesional…” |
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¿Qué es lo que se debe considerar en el diseño
de un proyecto educativo a distancia? ¿Qué tan
importantes son los medios y los materiales en esta modalidad?
¿Hasta dónde es factible aplicar medios educativos
a distancia para jóvenes y adultos? ¿Si no hay
Internet o computadoras, no hay educación a distancia?
Son algunas de las preguntas que Marco Pérez, editor
invitado de este número de Decisio,
le plantea en entrevista a Antonio Medina Rivilla, catedrático
de la Universidad Nacional de Educación a Distancia
(UNED) de España. Excelente reflexión
que aporta elementos sobre los retos que enfrenta América
Latina en cuanto a la educación a distancia para jóvenes
y adultos.
MP: Le agradecemos
mucho al doctor Antonio Medina Rivilla que nos haya concedido
esta entrevista. Hemos querido platicar con él porque
maneja dos temas que nos interesan especialmente: la educación
a distancia y la educación de adultos.
Doctor, en primer lugar quisiéramos
que nos diera su opinión acerca del panorama actual
de la educación a distancia.
AMR: Creo que la educación
a distancia es un sistema que está profundamente consolidado,
fundamentalmente en Europa y en Estados Unidos, pero sin duda
también en otros lugares. En los países europeos,
por ejemplo, se está reconociendo que los sistemas
presenciales deben adaptarse a algunas de las modalidades
de educación a distancia; de hecho, el modelo a distancia
está llevando a que el modelo clásico de educación
presencial evolucione, básicamente en lo que se relaciona
con el diseño de materiales y el sistema tutorial.
Actualmente contamos con lo que se llama e-learning,
que implica una nueva manera de entender el aprendizaje.
Otro aspecto clave de la educación
a distancia, además del diseño de los materiales,
es la singularidad de los estudiantes, que son aquéllos
que trabajan, que tienen responsabilidades de diversos tipos
y que por ello no pueden asistir habitualmente a un centro
educativo. Principalmente son jóvenes y adultos. Para
estos casos el sistema a distancia es pertinente, y en muchos
casos la única alternativa posible.
MP: ¿La educación
a distancia tiene los beneficios de un modelo abierto y
no formal, que es una característica fundamental
de la educación de adultos?
AMR: Yo creo que estos dos
atributos son completamente pertinentes. Quisiera mencionar
como ejemplo dos programas que tiene la UNED, y que son profundamente
abiertos, de tal manera que no hay ningún requisito
para acceder a ellos, más que pagar la pequeña
matricula. Esos programas son el “Modelo de cooperación
para el desarrollo”, y “Tecnología y formación
de formadores”. También contamos con una red de centros
asociados en más de 65 ciudades de España y
otros 15 en todo el mundo, por ejemplo en México, Colombia,
Rosario y Buenos Aires, y también en Lima, Sao Paulo,
Tokio y Bruselas, por mencionar algunos. El sistema en sí
mismo es abierto, y es un modelo no formal, pero tiene los
requisitos más representativos, más exigentes
de los sistemas formales, es decir que los estudiantes formalizan
su matrícula y siguen un proceso de aprendizaje idéntico,
quizá incuso un poco más riguroso y a veces
hasta más exigente que en los cursos presenciales.
MP: ¿Cuáles
serían para usted los aspectos más importantes
cuando se diseñan los proyectos de educación
a distancia?
AMR: Yo quisiera mencionar
tres grandes puntos al respecto: primero, debemos adecuar
el sistema a los estudiantes en lugar de esperar que los estudiantes
se adapten al sistema; segundo, partir de las verdaderas preocupaciones
existenciales, sociolaborales y humanas de las personas adultas;
y tercero, que es lo más novedoso, debemos ligar el
programa a situaciones socioprofesionales hacia las cuales
ellos se inclinan para trabajar. No queremos que el adulto
adquiera el título que no tuvo, aunque eso es importante
también, sino abrir un espacio en que el estudiante
se entusiasme aprendiendo, descubra los elementos nuevos del
aprendizaje y sea capaz de plantear problemas ligados a su
vida profesional. Eso es complicado, pero es el nuevo camino
que yo creo que es imprescindible. Y también estamos
intentando ligar el aprendizaje a la experiencia vital, al
afán por aprender, al interés por la sabiduría;
ya después él puede seguir por su propia cuenta,
que es lo que queremos, el autoaprendizaje autónomo
y también colaborativo.
MP: ¿Qué
tan importantes considera usted que son los medios y los
materiales en la modalidad a distancia?
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