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educación a distancia
Materiales de educación general básica a distancia para adultos

Marta Ester Fierro y Verónica Nespereira
Departamento de Educación, Municipalidad de Buenos Aires / Rectoría de la Universidad de Buenos Aires

e-mail: nfierro@netizen.com.ar y nespereira@sis.rec.uba.ar

Introducción. Se relata aquí la experiencia de las autoras cuando trabajaban para el Ministerio de Cultura y Educación del país, en donde generaron y desarrollaron el proyecto respectivo entre 1993 y 1999. El Sistema de Jóvenes y Adultos, del propio Ministerio, tenía a principios de dicha década un bajo impacto entre la población de 20 a 50 años de edad, ya que a estas personas no les era posible asistir diariamente a los lugares en los que se ofrecía el servicio. También se consideró la conveniencia de desarrollar proyectos simultáneos que atendieran las especificidades de cada grupo. La falta de participación de muchos adultos en programas educativos no obedece solamente a factores personales sino contextuales (v. gr. los servicios que se ofrecen son presenciales, las propuestas no son relevantes para los adultos, etc.)

Este proyecto se dirigió fundamentalmente a personas mayores de 18 años que asistieron a la escuela y la abandonaron sin completar el nivel primario, que formaban parte de la población urbana y suburbana, que fueran principalmente trabajadores del estado, que tuvieran expectativas para acreditar y proseguir estudios en niveles ofrecidos por la educación formal y que tuvieran niños que asistían a la escuela.

Actividades. El proyecto tuvo dos etapas, la primera correspondiente a la certificación del nivel primario, y la segunda a la certificación de la educación general básica. Todos los adultos interesados en participar se incorporaban en una serie de actividades diagnósticas participativas, individuales o colectivas, dirigidas por los docentes, en las cuales cada quién establecía metas realistas. En caso necesario, se ofrecían actividades para fortalecer la alfabetización.

En Argentina, todos los servicios educativos (excepto las universidades) han sido transferidos a las provincias, por lo que se establecieron canales permanentes de comunicación y colaboración con las coordinaciones provinciales y, a través de ellas, con los establecimientos educativos. Se realizaron sistemáticamente reuniones nacionales, visitas a las coordinaciones provinciales y a los establecimientos educativos, informes semestrales, talleres de gestión, talleres curriculares y encuestas sobre los materiales y su uso.

El curriculum se organizó en módulos por áreas de conocimiento tal como ha sido acumulado y estructurado por las disciplinas, pero integrando los saberes que los adultos ponen en juego al interpretar y resolver problemas de la vida cotidiana. La primera etapa incluyó lengua, matemática, ciencias sociales, ciencias naturales y tecnología y formación para el trabajo. La segunda etapa incluyó lengua y literatura, matemática, ciencias sociales, ciencias naturales, tecnología, inglés, computación y estudio de casos. Para cada área se desarrolló una fundamentación teórica y metodológica y los criterios para seleccionar y organizar los contenidos y las secuencias de aprendizaje.

Los materiales para los adultos se basaban en una secuencia de complejidad creciente que permitiera integrar itinerarios diversificados y que promoviera la formación integral de las personas en aspectos cognitivos, personales, sociales y de inserción en el mundo laboral. Los contenidos eran válidos con respecto al sistema escolarizado y homologables para la acreditación de cada etapa. Se especificaba en cada módulo los requisitos de acceso, los objetivos, la secuencia de actividades y los criterios de evaluación. Se incluyeron actividades de observación, explicación, interpretación, comparación, contrastación de hipótesis, resolución de problemas, consulta de diversas fuentes, elaboración de informes, construcción de organizadores gráficos, autoevaluación y evaluación y otras. Se utilizaron gran número de imágenes, incluyendo historietas, fotografías, ilustraciones y viñetas varias.

Los materiales para los docentes contenían los fundamentos de la propuesta y la manera de utilizar los materiales con los adultos, incluyendo los conceptos centrales en cada caso, los principios y relaciones entre disciplinas y campos abordados, los problemas de la enseñanza y el aprendizaje en cada área, los errores y preconceptos más frecuentes, las actividades de aprendizaje y sugerencias para la evaluación.
En la primera etapa, unos autores elaboraron los materiales para los adultos y otros los de los docentes. En la segunda etapa cada equipo elaboraba primero el material para los adultos y después el destinado a los docentes, lo cual facilitó mucho la tarea.

Resultados. Como parte del proyecto se organizaron Centros de Apoyo Pedagógico independientes, que paulatinamente se incorporaron a las escuelas, núcleos y centros educativos existentes para constituir una oferta integrada con los servicios presenciales y dentro de las políticas educativas provinciales.

Durante la primera etapa se desarrollaron 13 libros para cada alumno (entregados en propiedad) y diez libros para docentes (por establecimiento), dotando además a los Centros de biblioteca, videoteca, videocasetera y útiles escolares. Durante la segunda etapa se desarrollaron 25 libros para cada alumno (también entregados en propiedad) y diez libros para docentes (por establecimiento), dotando a los centros de biblioteca, videoteca y computadoras.

Los adultos podían avanzar según su propio ritmo, ingresar y egresar en cualquier momento del año y elegir el itinerario de los libros con los que trabajaban. Para apoyarse contaban con encuentros presenciales con docentes en los Centros, pudiendo hacer uso de todas las facilidades que los mismos ofrecían.
Debe mencionarse que los materiales se constituyeron en la principal fuente de convocatoria para los adultos a quienes estaban dirigidos y de convencimiento para todos los protagonistas, incluidos los funcionarios.

Sugerencias para la acción

1. Todo proyecto social exige una clara voluntad política que se traduzca en la asignación de los recursos presupuestarios respectivos. Los recursos deben ser invertidos en actividades sistemáticas e indispensables y no en urgencias o emergencias.

2. Todo el trabajo realizado por el proyecto debe responder a necesidades reales y debe estar conformado por acciones factibles.

3. La prioridad más alta de todo proyecto educativo la constituyen los destinatarios. Los equipos a cargo del proyecto deben estar comprometidos con su trabajo; su compromiso es con destinatarios concretos, por lo que deben conocerlos, tratarlos, imaginarlos y ser capaces de comunicarse con ellos.

4. Los diversos equipos del proyecto pueden haber tenido diferentes experiencias (v. gr. ser expertos en comunicación, en educación de adultos, en tecnología educativa, en diseño gráfico e ilustración) y trabajado diversos modelos, y esto enriquece el trabajo, a condición de que exista una coordinación efectiva del nuevo modelo. Por ejemplo, no es fácil convencer a los especialistas de que no se trata de escribir un libro. Los equipos deben encontrar un buen nivel de registro lingüístico, de tratamiento didáctico y de consignas para las actividades, así como suficiente consistencia durante la elaboración y la revisión de las diferentes versiones de los materiales. Todo esto requiere de tiempo y esfuerzo.

5. Las presiones políticas para presentar resultados en tiempos técnicamente inviables genera tensiones y cambios inesperado en detrimento de los resultados. La delegación de responsabilidades exige delegar la autoridad requerida. Las necesidades técnicas son diferentes a las necesidades políticas; una buena coordinación puede lograr que ambas coincidan.

6. Una buena gestión requiere: a) Diseñar el modelo básico del sistema que se va a desarrollar. b) Presupuestar costos y priorizar recursos disponibles en base a la incidencia de los productos en el logro de los objetivos. c) Negociar la aprobación de la propuesta. d) Fijar criterios, estrategias y metas para la elaboración y aprobación de los materiales y para la incorporación y uso de los recursos (incluido el tiempo y la información). e) Programar acciones en el corto y el mediano plazo, insertándose en programas de mayor alcance. f) Organizar un sistema para que las provincias participen en todo el proceso. g) Asegurar la fluidez de las rutinas administrativas. h) Generar un sistema de información, seguimiento, control y asesoría permanente. i) Organizar equipos y distribuir tareas, responsabilidades y autoridad. j) Generar acciones interinstitucionales e intersectoriales. k) Capacitar permanentemente a todos los protagonistas y participantes. l) Evaluar y reformular las estrategias a partir de la información obtenida.

7. Los equipos de autores, incluyendo a los equipos gráficos, deben tener idoneidad en el área de aprendizaje correspondiente, tanto en cuanto a los contenidos como en cuanto a su didáctica. Es deseable que tengan experiencia en educación, de ser posible en educación de adultos y en educación a distancia. Estos requisitos deben ser cubiertos cuando menos por el equipo en su conjunto. Debe ponerse especial énfasis en la capacidad de un equipo para el procesamiento didáctico de los contenidos.

8. El material para los docentes debe asegurar el buen manejo de las actividades del diagnóstico inicial, del contenido de los materiales y de la didáctica del mismo; debe considerar el variado rol de los docentes, la vinculación entre módulos y áreas y la gestión y administración de los centros educativos.

9. La continuidad, el sentido de pertenencia y la vinculación personal y profesional entre los participantes son indispensables. Los miembros de los equipos deben visitar los centros, las provincias, conocer a los docentes y a los adultos destinatarios y los contexos en los cuales se desempeñan. Los encuentros de trabajo entre los participantes de diferentes niveles es esencial.

10. No es razonable pensar que un solo proyecto pueda cubrir, de manera simultánea, la heterogeneidad representada por todos los adultos que potencialmente demanden el servicio educativo. Es pues, necesario, definir tanto como sea posible el perfil de los destinatarios.

11. El tiempo es uno de los factores más preciados que inciden en la educación. Los elaboradores de materiales requerimos de tiempo para pensar, para planificar, para diseñar, para aprender y para enseñar, e incluso para poder satisfacer las expectativas políticas del proyecto.

12. La puesta a prueba de los materiales debe incluir su diseño general; la selección, organización y adecuación de los contenidos, la secuencia y adecuación de las actividades, la propuesta gráfica, el nivel de registro lingüístico y el vocabulario. De todas formas, la evaluación más importante sobreviene durante la implementación de los materiales. El uso de los materiales en lugares y zonas para los que no están destinados producirá resultados poco satisfactorios.o


Lecturas sugeridas

Es posible obtener los materiales a los que se refiere este artículo solicitándolos a las autoras.

 

 


 

 
Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe
CREFAL. (C) 2000.
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Pátzcuaro, Michoacán. México.