Ir a la página principal
 
Ir al Sitio Web del CREFAL
  REVISTA INTERAMERICANA DE EDUCACIÓN DE ADULTOS
 
 
Ir al índice de la sección

Principal > Aula Magna > La educación bancaria y la tentación de los “letrados”

 

 por Samuel Escobar*
La educación bancaria y la tentación de los “letrados”

Las primeras referencias a Freire las leí mientras vivía en Córdoba, Argentina, en 1968, en la revista Cristianismo y Sociedad que publicaba el movimiento protestante Iglesia y Sociedad en América Latina (ISAL). Habiendo trabajado siempre como educador, en las más diversas circunstancias, las ideas de Freire  llamaron mucho mi atención, porque yo había vivido en Brasil entre 1962 y 1964, en medio de la efervescencia populista del gobierno de Goulart. Luego en 1969 ISAL publicó La educación como práctica de la libertad en su colección de libros “Tierra Nueva”, y más adelante siguió publicando los libros de Freire. Mis maestros en la Universidad de San Marcos, en la década de 1950, eran entusiastas de la llamada “Escuela Nueva” y yo veía algunos de los mismos elementos en la propuesta de Freire aunque arraigados en la realidad de la educación popular en Brasil y Chile.  

Por otra parte  yo era lector ávido de Emmanuel Mounier cuya postura personalista cristiana, dialógica con el existencialismo y el marxismo, me atraía mucho. En Freire me encontré con una lectura contextual y creativa de algunas ideas de Mounier. El viraje de Freire hacia el marxismo en Pedagogía del oprimido no me resultó del todo convincente, como tampoco me resultó convincente la forma “bancaria” en que actuaban algunos de sus seguidores entusiastas en los movimientos juveniles latinoamericanos. Pero había en la propuesta de una “conscientización” algo que me llamaba poderosamente la atención porque yo había comprobado la pertinencia y el valor de ese concepto en mi propia práctica como educador, especialmente entre sectores populares.

Aunque había hecho mis estudios doctorales en la Universidad Complutense de Madrid en 1966 y 1967, por diversas razones tuve que modificar el tema de mi tesis de grado y en 1978 el Doctor José Luis Pinillos aceptó dirigirme en una tesis sobre el tema “Paulo Freire: otra pedagogía política”. Yo había seguido de cerca el pensamiento de Freire y leía cuánto podía de su pluma. Como sé portugués, preferí en muchos casos leer sus libros en su portugués nativo ya que tuve decepciones notables con lo pobre de algunas de las traducciones de sus libros al castellano. Lo que me atraía era su constante referencia a su propia práctica, y las modificaciones de su pensamiento que derivaba de las nuevas situaciones en las cuales iba desarrollando esa práctica: Chile, Ginebra, India, Estados Unidos, Guinea Bissau. Me impresionaba su pensamiento como una continua reflexión sobre la práctica. Y creo que su regreso al Brasil fue una nueva etapa en ese proceso que queda bien expresado en su Pedagogía de la esperanza. En el inicio de la década de preparación de mi tesis estuve dos veces en Ginebra buscando a Freire, pero sus continuos viajes me impidieron coincidir con él, ya que mis visitas a Europa eran ocasionales.   
Cuando entré en la docencia universitaria y teológica en los Estados Unidos en 1983 me sorprendió la resonancia que había adquirido Freire y especialmente la versión en inglés de su Pedagogía del oprimido. Algunos de mis colegas lo usaban como libro de texto en cursos de Teología y Filosofía. Al leer la literatura disponible en los campos de Pedagogía y Educación Teológica, era notable el número de proyectos educativos de lo más diversos, en diferentes partes del mundo, que intentaban aplicar las intuiciones básicas de Freire.  Junto con la traducción continua de sus obras al inglés,  se había ido acumulando también un gran acervo de estudios tanto entusiastas como críticos de la obra de Freire. Incorporé este material al abundante material latinoamericano en mi tesis que pude por fin defender en 1990, obteniendo la calificación de “Cum Laude”.

La presencia de la obra de Freire

En mi trabajo como animador de comunidades universitarias protestantes yo había comprobado el poder conscientizador del texto bíblico, especialmente cuando en vez de imponer una interpretación se permite que el texto hable a los lectores y se les anima a desarrollar su propia exégesis, una vez aprendidas las reglas del oficio. Por otra parte encuentro en la práctica de Jesús todo lo contrario de una práctica bancaria y un desafío constante a ese despertar de la razón que supone el proceso conscientizador.

También lo he puesto en práctica en mi trabajo entre pastores evangélicos de iglesias populares, muchos de los cuales no tienen formación universitaria pero tienen una rica práctica como líderes de comunidades. Me ha pasado con pastores y líderes en los países de mi residencia: Argentina, Brasil, Canadá, Perú, y con las comunidades de habla hispana en los Estados Unidos.  Freire me hizo consciente de la continua tentación de caer en formas “bancarias” de educación. Me hizo consciente del peligro que tenemos los “letrados” de tratar en forma paternalista a los líderes populares que todavía no pueden articular un discurso formal, y en la riqueza  de pensamiento y propuestas que surgen cuando se toma la educación como práctica de la libertad. Tengo una colega que trabaja en Costa Rica con mujeres de estratos populares que en un proceso de educación liberadora, siguiendo las intuiciones de Freire, han producido excelentes textos teológicos.

Recuerdo más de una vez en la primera clase de un semestre en la Universidad del Este y en su Seminario Teológico en Pennsylvania, la experiencia de entrar para la clase inicial del curso. Veo a esos cincuenta alumnos y alumnas, en su mayoría adultos, sentados con sus computadoras portátiles, muy atentos, con la mirada puesta en mí como sedientos de beber algún agua que se suponía que yo iba a proveer. Por un instante me siento con la misma sensación  que tuve cuando enseñé por primera vez en una escuelita primaria en 1954 en Lima, Perú. Los chiquillos y chiquillas con la mirada fija y atenta en el profesor. Un instante de deleite que puede conducir a la tentación de sentirse el maestro sabelotodo y derivar en una típica clase bancaria. Es entonces cuando el rostro sonriente de Freire me viene a la memoria y recuerdo sus aforismos y me lleno de valor para más bien provocar el diálogo y enriquecerme con las intuiciones y saberes que vienen de mis propios alumnos.

Trabajando ahora en España, un país que experimenta la ola migratoria desde África, Latinoamérica y Europa del Este, el proceso educativo en el cual estoy involucrado se nutre también de las intuiciones freireanas. En este tiempo de posmodernidad los libros de la última etapa de Freire como Pedagogía de la esperanza o El grito manso trasmiten con frescura la necesidad de una visión utópica sin la cual ninguna pedagogía digna de ese nombre es posible.


Compartiendo anécdotas

Tuve por fin el privilegio de conocer personalmente a Freire durante una visita que hizo a Pennsylvania, invitado por la Universidad de Vilanova, en noviembre de 1992. Por medio de un amigo yo le había enviado un ejemplar de mi tesis, que como todas las tesis doctorales de la Complutense, se publicó impresa y  encuadernada en un color rojo oscuro. No sabía si la había recibido, pero al saludarlo en portugués le hice referencia a la tesis. Él entonces, dirigiéndose a su esposa, le dijo “Querida, éste es Escobar, ¡el del librito rojo!” y me dio un abrazo apretado diciendo en portugués: “Rapaz voçe sem que me entendeu, mesmo quando discorda de mim”. Sentí un escalofrío : “Muchacho: tú sí que me entendiste. ¡Hasta cuando no estás de acuerdo conmigo!”  Luego vino su conferencia a la cual yo había llevado a mis alumnos de varios cursos y algunos colegas. En el curso de su exposición Freire expresó públicamente, con la cordialidad y sencillez que lo caracterizaban, que mi tesis sobre su obra era "una de las más completas y acertadas interpretaciones" que conocía. Cuando vino el diálogo Freire respondió a una serie de preguntas por medio de un intérprete. Y ante una de las preguntas le dijo a su interlocutor con una sonrisa entre pícara y amable, señalándome a mi: “Yo mismo no recuerdo bien lo que he dicho sobre ese tema, pero ustedes pueden preguntarle al amigo Escobar, quien ha estudiado el tema.”  Este encuentro me animó a publicar mi tesis con algunas adaptaciones y agregados con el título de Paulo Freire: una pedagogía latinoamericana (México: Kyrios-CUP, 1993).

 

 

 
Revista Interamericana de Educación de Adultos, Año 29/ No. 1 enero - diciembre 2007
nueva época.
 
 
 
AUTORES EN ESTE NO.

Alberto Blandón

Alipío Casali
Ana Carolina Hecht
Ana Claudia Matos
Ana Ma. Araújo Freire
Ana Ma. Méndez Puga
Ana María Saul
Arturo Sáenz Ferral

Blas Regnault

Budd Hall L.
Carmen Campero
Francisco Ruiz Solís
Gabriela Arévalo Guízar
Heinz Peter Gerhardt
Henry A. Giroux

Jorge Jairo Posada

Jorge Rivas Díaz
José Ramón Flecha

José Rivero

Luis de Tavira
Mario Sergio Cortella

Oliver Kozlarek

Pedro Pontual
Rigoberta Menchú Tum
Rosa María Torres
Samuel Escobar
Stella Araújo - Olivera
Sylvia Schmelkes
 
Revista RIEDA en formato pdf del año 1978 al 2004
 
 
Todos los derechos reservados ®
Revista Interamericana de Educación de Adultos.